Las gárgolas consiguieron la sangre de Leuca y Angelo, mientras estos peleaban yo quise quitar de enmedio al brujah. Me abalancé sobre él, pero sacó un escudo que no logré traspasar. Después, me golpeó, no me dió tiempo a esquivarlo íntegramente y me dañó. Mientras, las gárgolas habían hechado la sangre en las cápsulas, y Angel había sido derrotado. Cayó encima de la hurna, y le hizo un sello en la frente a la estatua. Esta se puso en pie.
Viendo el panorama, me acerqué al tanque, y le dí un zarpazo, hiciendo que saltaran chispas por todos lados. Miré a mi derecha y me encontré con Eques. De pronto, se convirtió en una masa difusa que se avalanzó sobre mí con un gran garrote. Hizo un barrido hacia la derecha, que conseguí esquivar, hechándome encima del tanque; después hizo otro hacia la izquierda, que burlé con un movimiento hacia abajo, y luego otro, que esquivé saltando el tanque.
Mientras tanto, una niña se formó de un cúmulo de polvo, y sacó una especie de cadáver de la cápsula que intenenté hacer pedazos. El Dampiro gritó ''¡LILITH!", y la niña nos llamó errores del pasado. Angelo se abalanzó contra ella, a lo que Lilith le hizo explotar, tornando sus ojos en un profundo color negro. Eques le rogó que le llevara con él. Le puso un collar en el cuello y se largó haciendo un agujero en el techo. La Assamita pregunto al Dampiro cómo se cogía el libro y le contestó que haciendo disciplinas altas en cada una de las caras del cristal, se deberia romper el sello. Cuando lo sacaron, fuimos pasándolo de mano en mano, haber si alguien podía entenderlo, porque Valentina Rose estaba muerta, y sólo el dueño del libro podría descifrarlo. Asche dijo que entendía algo y en ese momento el libro se cerró como si se tratara de un diario.
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