20100131
Día 10: Se acabó el descanso.
Con la diablerie sentí cómo su poder intentaba buscar un huequecito de mi ser para plantarse; y cómo mi poder parecía crecer en mis entrañas. La sangre parecía hervir. Al fin terminó y cuando cesó, algo en mí había cambiado para mejor. Me había hecho mucho más fuerte. En consecuencia, mis compañeros que hubieran hecho diablerie a sus respectivas víctimas también lo serían. No puedo bajar la guardia en ningún momento.
Me encontré con los demás en el principado. El principe nos recordó la misión y nos proporcionó útiles para llevarla a cabo. Ropa, armas, cocaína... hubo de todo. ¿Yo? Pues una escopeta. El principe nos presentó a un nuevo 'miembro', ya que éramos menos por la pérdida de Bräkk, el dichoso Malkavian. Vaya suerte, que nos acoplaron a otro loco... No recuerdo su nombre, pero tampoco creo que le necesite. Sólo pasaron 5 minutos desde que llegó y casi le matan por payaso...
Nos pusimos en camino hacia el edificio Ventrue. Unos cuantos fuimos andando, y otros en coche. Al llegar, estaban esperándonos (seguramente por que no podrían pasar solos...). Me acerqué a la puerta de entrada. Miré a través de los cristales. Nada. Tampoco se veía nada con mis ojos de la bestia.
Miré a mi espalda, para divisar a los demás y me encontré a mi compañero Angelo mirando a todos lados, como un perro asustado. ¿Qué c*ño pasa? Miré en algunas de las direcciones en las que miraba él. Mierda. Cámaras. Bufé para mis adentros y me alejé de la puerta. Mi cabeza comenzó a hablar. Era Asche.
"Estoy escondida detrás de unos contenedores de atrás del edificio, hay un coche con alguien dentro, no sé quién es". Faltaban unos cuantos compañeros, así que imaginé que ellos también la habrían escuchado. Selos estaba en mitad de la puerta, parado porque decía que así no le detectarían las cámaras. Rompió su singular ritual y con un tremendo 'me aburro', se abalanzó sobre la puerta de cristal y la rajó. La alarma comenzó a sonar, por lo que me transformé en cuervo y volé hacia la azotea. La alarma dejó de sonar. En la azotea no había cámaras. Ví cómo la puerta se abría y se cerraba. Me destransformé y pasé dentro. Estaba relativamente oscuro y divisé una figura 'humana'. Estuve a punto de lanzarme sobre eso, pero me dí cuenta de que era Leuca. Qué susto...
Leuca se metió por la única puerta que había. Yo me asomé. No se veía nada de nada. Ni siquiera la veía a ella. Bueno, si ella ya había entrado, yo iría a otra planta de las 20 que hay. Bajé las escaleras hacia la planta 19. Dos puertas. Abrí una, y contemplé un larguísimo pasillo lleno de pequeños compartimentos con oficinas, ordenadores y esa tecnología que tanto les gusta a los humanos. Abrí la otra, y el pasillo era casi idéntico al anterior. Pasé por el primero que ví. Caminé, no había nada encencido, ni nadie. Llegué al fondo del pasillo, y cuando ya había pensado en largarme de allí, oí uno de los retretes del baño. Lo más seguro es que fuera un humano. Esperé fuera y salió un personajillo miope y chepado.
- Mmmh, hola, ¿tú también estás aquí por el trabajo atrasado?
Asentí con la cabeza.
- Mmmmh, no te conozco, ¿tú eres de contabilidad?
Asentí con la cabeza...
- Bueh, éstos de contabilidad...
Se sentó en su ordenador, y lo encendió. Casi al instante se desplomó sobre el escritorio, con un ronquido atronador. Una revista porno calló de su camisa. Humanos...
Busqué CDs que pudieran servir al grupo, pero no había nada importante, ni siquiera documentos. Me largué de allí. Al salir, oí un 'clink!'. El ascensor se había parado en la planta 20. Leuca estaba allí. Subí por las escaleras, y pasé a esa habitación. De pronto el ambiente 'se encendió' hasta que pudimos ver qué había allí. Un escritorio, las paredes repletas de monitores. Estaba con todos mis compañeros. Había alguien sentado en la silla.
? - ¡Vaya! Cuánto habéis tardado en venir... ¿qué os trae por aquí?
Brujah - ¿Y tú quién eres?
? - No hablo con muertos.
Brujah - ¿Quién te ha dicho que esté muerto? Aunque soy un vampiro y estoy muerto ya de por sí...
? - Pues esa cara que tienes.
Acto seguido se abalanzó sobre el brujah y le propinó un sonado golpe. Se quedó lastimado, aunque consiguió esquivarlo bastante bien.
?: Y bien, ¿qué queréis?
Eques: Estamos buscando el libro del conocimiento.
?: En el sótano.
Leuca: Hay trampa, ¿no?
?: No sé, si queréis podéis mandar al más pardillo del grupo delante para ver si hay trampa - dijo mirando al nuevo malkavian.
Eques: ¿Dónde está Garenas?
?: En una de sus fiestecitas varias.
Eques: Parece que te da igual un poco que estemos aquí...
?: Garenas muere, yo asciendo.
Yo: Chico listo.
Me cansé de estar ahí, y por lo que pudiera pasar, me dirigí al sótano. Allí había 5 puertas. Observé que el ascensor solo llegaba hasta esa planta. Asche y yo pasamos por la primera puerta. En el suelo había una especie de G abierta, con una flecha, y debajo del dibujo, una baldosa a modo de botón. Pasamos por una de las puertas. Así sucesivamente, hasta que llegamos a una sala en la que había pinchos por todas partes y dos plataformas circulares en medio de la sala, entre una puerta y otra. Yo me había convertido en cuervo, asique volé con cuidado hacia la plataforma más alejada, dejando a Asche en la primera. Al posarme en la plataforma, nada cambió, por lo que me destransformé. De pronto, miles de pinchos, aleatoriamente, se lanzaron unos sobre otros, rompiendo paredes y techos. Rápidamente me transformé en cuervo y pasé por la puerta, que ya se había abierto. Asche saltó sobre mi plataforma y después a la puerta. Un grito se perdió en un abismo oscuro. Asche, se había caído. Pero, no se veía nada de nada. Podía activar mis ojos de la bestia, pero quizá me desconvertiría de cuervo y yo también caería...
Me encontré con los demás en el principado. El principe nos recordó la misión y nos proporcionó útiles para llevarla a cabo. Ropa, armas, cocaína... hubo de todo. ¿Yo? Pues una escopeta. El principe nos presentó a un nuevo 'miembro', ya que éramos menos por la pérdida de Bräkk, el dichoso Malkavian. Vaya suerte, que nos acoplaron a otro loco... No recuerdo su nombre, pero tampoco creo que le necesite. Sólo pasaron 5 minutos desde que llegó y casi le matan por payaso...
Nos pusimos en camino hacia el edificio Ventrue. Unos cuantos fuimos andando, y otros en coche. Al llegar, estaban esperándonos (seguramente por que no podrían pasar solos...). Me acerqué a la puerta de entrada. Miré a través de los cristales. Nada. Tampoco se veía nada con mis ojos de la bestia.
Miré a mi espalda, para divisar a los demás y me encontré a mi compañero Angelo mirando a todos lados, como un perro asustado. ¿Qué c*ño pasa? Miré en algunas de las direcciones en las que miraba él. Mierda. Cámaras. Bufé para mis adentros y me alejé de la puerta. Mi cabeza comenzó a hablar. Era Asche.
"Estoy escondida detrás de unos contenedores de atrás del edificio, hay un coche con alguien dentro, no sé quién es". Faltaban unos cuantos compañeros, así que imaginé que ellos también la habrían escuchado. Selos estaba en mitad de la puerta, parado porque decía que así no le detectarían las cámaras. Rompió su singular ritual y con un tremendo 'me aburro', se abalanzó sobre la puerta de cristal y la rajó. La alarma comenzó a sonar, por lo que me transformé en cuervo y volé hacia la azotea. La alarma dejó de sonar. En la azotea no había cámaras. Ví cómo la puerta se abría y se cerraba. Me destransformé y pasé dentro. Estaba relativamente oscuro y divisé una figura 'humana'. Estuve a punto de lanzarme sobre eso, pero me dí cuenta de que era Leuca. Qué susto...
Leuca se metió por la única puerta que había. Yo me asomé. No se veía nada de nada. Ni siquiera la veía a ella. Bueno, si ella ya había entrado, yo iría a otra planta de las 20 que hay. Bajé las escaleras hacia la planta 19. Dos puertas. Abrí una, y contemplé un larguísimo pasillo lleno de pequeños compartimentos con oficinas, ordenadores y esa tecnología que tanto les gusta a los humanos. Abrí la otra, y el pasillo era casi idéntico al anterior. Pasé por el primero que ví. Caminé, no había nada encencido, ni nadie. Llegué al fondo del pasillo, y cuando ya había pensado en largarme de allí, oí uno de los retretes del baño. Lo más seguro es que fuera un humano. Esperé fuera y salió un personajillo miope y chepado.
- Mmmh, hola, ¿tú también estás aquí por el trabajo atrasado?
Asentí con la cabeza.
- Mmmmh, no te conozco, ¿tú eres de contabilidad?
Asentí con la cabeza...
- Bueh, éstos de contabilidad...
Se sentó en su ordenador, y lo encendió. Casi al instante se desplomó sobre el escritorio, con un ronquido atronador. Una revista porno calló de su camisa. Humanos...
Busqué CDs que pudieran servir al grupo, pero no había nada importante, ni siquiera documentos. Me largué de allí. Al salir, oí un 'clink!'. El ascensor se había parado en la planta 20. Leuca estaba allí. Subí por las escaleras, y pasé a esa habitación. De pronto el ambiente 'se encendió' hasta que pudimos ver qué había allí. Un escritorio, las paredes repletas de monitores. Estaba con todos mis compañeros. Había alguien sentado en la silla.
? - ¡Vaya! Cuánto habéis tardado en venir... ¿qué os trae por aquí?
Brujah - ¿Y tú quién eres?
? - No hablo con muertos.
Brujah - ¿Quién te ha dicho que esté muerto? Aunque soy un vampiro y estoy muerto ya de por sí...
? - Pues esa cara que tienes.
Acto seguido se abalanzó sobre el brujah y le propinó un sonado golpe. Se quedó lastimado, aunque consiguió esquivarlo bastante bien.
?: Y bien, ¿qué queréis?
Eques: Estamos buscando el libro del conocimiento.
?: En el sótano.
Leuca: Hay trampa, ¿no?
?: No sé, si queréis podéis mandar al más pardillo del grupo delante para ver si hay trampa - dijo mirando al nuevo malkavian.
Eques: ¿Dónde está Garenas?
?: En una de sus fiestecitas varias.
Eques: Parece que te da igual un poco que estemos aquí...
?: Garenas muere, yo asciendo.
Yo: Chico listo.
Me cansé de estar ahí, y por lo que pudiera pasar, me dirigí al sótano. Allí había 5 puertas. Observé que el ascensor solo llegaba hasta esa planta. Asche y yo pasamos por la primera puerta. En el suelo había una especie de G abierta, con una flecha, y debajo del dibujo, una baldosa a modo de botón. Pasamos por una de las puertas. Así sucesivamente, hasta que llegamos a una sala en la que había pinchos por todas partes y dos plataformas circulares en medio de la sala, entre una puerta y otra. Yo me había convertido en cuervo, asique volé con cuidado hacia la plataforma más alejada, dejando a Asche en la primera. Al posarme en la plataforma, nada cambió, por lo que me destransformé. De pronto, miles de pinchos, aleatoriamente, se lanzaron unos sobre otros, rompiendo paredes y techos. Rápidamente me transformé en cuervo y pasé por la puerta, que ya se había abierto. Asche saltó sobre mi plataforma y después a la puerta. Un grito se perdió en un abismo oscuro. Asche, se había caído. Pero, no se veía nada de nada. Podía activar mis ojos de la bestia, pero quizá me desconvertiría de cuervo y yo también caería...
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2 gotas de sangre:
Molaaa!!! sigue asi!! que me ayuda mucho para recordar!! XD, soy kimball!!
Joder, qué intriga!!! XD. Por cierto, actualicé ^^
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