20100109
Día 9: Caza.
Automáticamente, todos nos disparamos en distintas direcciones, cada uno por su lado. Yo me dirigí a la calle, para llamar a mi sire.
- ¿Hola? ¿Cómo va esta cosa? (de fondo)
- Hey, hola, soy Candice.
- Ah, ahora, (se coloca el teléfono) qué, ¿traes algo interesante?
- La verdad es que no, sólo quería preguntarte acerca de unos vampiros que están en caza de sangre, ¿sabes de quiénes se tratan?
- Mmmmh pues... no.
- ¿Sabes algo acerca del Toreador que hay en ese grupo?
- Del único que sé algo es del Gangrel, que es el que me interesa. Además, estoy ocupada. (Se oye un "auuuu" de fondo) Licántropos, ya sabes.
- Uhmm pues nada. Gracias de todos modos.
Pues nada. Seguía sin saber dónde buscar. Caminé por las calles y me dirigí al Elisseo. Allí encontré al mayordomo de siempre, y a una pareja que no paraba de hablar. Aunque estaban en un museo, no parecían ser Toreador. El móvil me sonó. Número desconocido.
- ¿Quién?
- Hola, dime.
- Ah, hola Selos, ¿qué quieres?
- Yo nada, si me has llamado tú.
- No, me has llamado tú.
- ¿De verdad? Bueno, pues nada, adios.
- Adios.
¿Qué te puedes esperar de un malkavian? En fin, cuando me quedé sin ideas, mi movil sonó otra vez.
- Oye, Candice, soy Asche, vente al Acopalis, que tengo aquí a una amiguita tuya.
- ¿Qué? ¿Toreador en caza de sangre?
- Sí, además no está sola, está con una amiga, asique, YA ESTÁS TARDANDO EN VENIR.
- ¡Ya mismo estoy allí!
Apareció de la nada. Me dirigí allí, rápidamente, eran dos contra una. Saqué mis garras, y entré dentro. Lasombra y Toreador, contra Tremere y Gangrel; la Toreador almenos sería fácil. La Lasombra era una chica con el pelo oscuro, aunque con reflejos rojos, un vestido corto negro y ajustado, con medias negras, botas negras altas y guantes hasta el codo. La Toreador iba con un vestido rosa, y ya no me fijé en más cosas... Agarré una silla de madera, le rompí una pata y me lancé a la Toreador para usar la pata a modo de estaca. La muy pija me esquivó. Intenté atacarle de nuevo, pero tampoco conseguí nada. La Lasombra peleaba contra Asche, mi compañera Tremere. De pronto, se pararon, y la Lasombra me atacó, aunque se tropezó y se clavó la estaca ella sola. La Toreador corrió la misma suerte, y se clavó la silla rota. La registré y encontré un monedero de Hello Kitty!, lleno de diamantes, fotos varias y dinero (Toreador tenía que ser), también le cogí una cajita de música que... zumbaba. Después, clavé mis colmillos en su cuello y... Sentí cómo me hacía más fuerte.
- ¿Hola? ¿Cómo va esta cosa? (de fondo)
- Hey, hola, soy Candice.
- Ah, ahora, (se coloca el teléfono) qué, ¿traes algo interesante?
- La verdad es que no, sólo quería preguntarte acerca de unos vampiros que están en caza de sangre, ¿sabes de quiénes se tratan?
- Mmmmh pues... no.
- ¿Sabes algo acerca del Toreador que hay en ese grupo?
- Del único que sé algo es del Gangrel, que es el que me interesa. Además, estoy ocupada. (Se oye un "auuuu" de fondo) Licántropos, ya sabes.
- Uhmm pues nada. Gracias de todos modos.
Pues nada. Seguía sin saber dónde buscar. Caminé por las calles y me dirigí al Elisseo. Allí encontré al mayordomo de siempre, y a una pareja que no paraba de hablar. Aunque estaban en un museo, no parecían ser Toreador. El móvil me sonó. Número desconocido.
- ¿Quién?
- Hola, dime.
- Ah, hola Selos, ¿qué quieres?
- Yo nada, si me has llamado tú.
- No, me has llamado tú.
- ¿De verdad? Bueno, pues nada, adios.
- Adios.
¿Qué te puedes esperar de un malkavian? En fin, cuando me quedé sin ideas, mi movil sonó otra vez.
- Oye, Candice, soy Asche, vente al Acopalis, que tengo aquí a una amiguita tuya.
- ¿Qué? ¿Toreador en caza de sangre?
- Sí, además no está sola, está con una amiga, asique, YA ESTÁS TARDANDO EN VENIR.
- ¡Ya mismo estoy allí!
Apareció de la nada. Me dirigí allí, rápidamente, eran dos contra una. Saqué mis garras, y entré dentro. Lasombra y Toreador, contra Tremere y Gangrel; la Toreador almenos sería fácil. La Lasombra era una chica con el pelo oscuro, aunque con reflejos rojos, un vestido corto negro y ajustado, con medias negras, botas negras altas y guantes hasta el codo. La Toreador iba con un vestido rosa, y ya no me fijé en más cosas... Agarré una silla de madera, le rompí una pata y me lancé a la Toreador para usar la pata a modo de estaca. La muy pija me esquivó. Intenté atacarle de nuevo, pero tampoco conseguí nada. La Lasombra peleaba contra Asche, mi compañera Tremere. De pronto, se pararon, y la Lasombra me atacó, aunque se tropezó y se clavó la estaca ella sola. La Toreador corrió la misma suerte, y se clavó la silla rota. La registré y encontré un monedero de Hello Kitty!, lleno de diamantes, fotos varias y dinero (Toreador tenía que ser), también le cogí una cajita de música que... zumbaba. Después, clavé mis colmillos en su cuello y... Sentí cómo me hacía más fuerte.
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1 gotas de sangre:
¡Oh, te has alimentado de la pija del monedero de Hello Kitty! XDDDDD. Así seguro que se le saca más provecho XDDDD
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